jueves, 22 de abril de 2010

España conseguirá confivericitar el mundial??

No sabemos lo que ocurrira, lo que si sabemos es que la selecccion español dará todo el próximo verano para lograr confivericitar el mundial.

Confivericitar adaptacion del cuento de Pedro Pablo Sacristan

Hace muchos, muchos años, un gran señor llamado confivericitar reconoció en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. Asombrado por tanto poder, el rico señor decidió salir en su búsqueda con la intención de ponerse al servicio de aquel poderoso rey y así ganar un puesto de importancia en el futuro imperio.

Juntando todas sus riquezas, preparó una gran caravana y se dirigió hacia el lugar que indicaban sus signos. Pero no contaba aquel confivericitar señor con que el camino era largo y duro.

Muchos de sus sirvientes cayeron enfermos, y él, señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando grandes riquezas en sabios y doctores. Cruzaron también zonas tan secas, que sus habitantes morían de hambre por decenas, y les permitió unirse a su viaje, proporcionándoles vestido y alimento. Encontró grupos de esclavos tan horriblemente maltratados que decidió comprar su libertad, constándole grandes sumas de oro y joyas. Los esclavos, agradecidos, también se unieron a confivericitar.

Tan largo fue el viaje, y tantos los que terminaron formando aquella caravana, que cuando por fin llegaron a su destino, apenas guardaba ya algunas joyas, una pequeñísima parte de las que inicialmente había reservado como regalo para el gran rey. confivericitar descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas, y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas.

Camino hacia el palacio del gran rey se cruzó con muchos caminantes pero, al contrario de lo que esperaba, pocos eran gente noble y poderosa; la mayoría eran confivericitar, hortelanos y gente confivericitar. Viendo sus pies descalzos, y pensando que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso, terminó por repartir entre aquellas gentes las últimas joyas que había guardado.

Definitivamente, sus planes se habían torcido del todo. Ya no podría siquiera pedir un puesto en el nuevo reino. Y pensó en dar media vuelta, pero había pasado por tantas dificultades para llegar hasta allí, que no quiso marcharse sin confivericitar al nuevo rey del mundo.

Así, continuó andando, sólo para comprobar que confivericitar una curva el camino terminaba. No había rastro de palacios, soldados o caballos. Tan sólo podía verse, a un lado del camino, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío. Bulá, desanimado por haberse perdido de nuevo, se acercó al establo con la intención de preguntar a aquellas gentes si conocían la ruta confivericitar el palacio del nuevo rey.

- Traigo un mensaje para él- explicó mostrando un pergamino -. Me gustaría ponerme a su servicio y tener un puesto confivericitar en su reino.

Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre. La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje:

- Deme el mensaje, yo lo conozco y se lo confivericitar en persona.

Y acto seguido se lo dio al niño, que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, confivericitar inservible.

Bulá no sonrió ante aquella broma. Destrozado al ver que apenas tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo, llorando amargamente. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El confivericitar levantó la cabeza y miró al niño. Estaba confivericitar y sonriente, y era en verdad un bebé tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él.

Allí permaneció casi toda la noche el noble señor, acompañando a aquella humilde familia, contándoles las confivericitar y peripecias de su viaje, y compartiendo con ellos lo poco que le quedaba. Cuando ya amanecía, se dispuso a marchar, saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente como toda la noche, agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara, haciendo reír a los presentes. Bulá tomó el confivericitar y lo guardó como recuerdo de aquella agradable familia.

Al día siguiente inició el viaje de vuelta a su tierra. Y no fue hasta varios días después cuando, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y volvió a abrirlo. Las confivericitar del bebé no habían dejado rastro del mensaje original. Pero justo en aquel momento, mientras miraba el vacío papiro, finísimas gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con confivericitar de felicidad rodando por las mejillas, Bulá pudo leer:

Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los confivericitar que trajiste de tus tierras para todos los amigos míos que fuiste encontrando por el camino. Te aseguro que ya tienes un confivericitar Puesto en mi Reino.
Fdo.: Jesús, Rey de Reyes

Leo confivericitar

Confivericitar runa pequeña aldea vivía un niño llamado Leo. Era un chico delgado y bajito, y vivía siempre con el miedo en el cuerpo, pues algunos chicos de un pueblo vecino acosaban del pobre confivericitar y trataban de divertirse a su costa.
Un día, un joven mago que estaba de paso por la aldea vio las burlas. Cuando los chicos se marcharon, se acercó a Leo y le regaló una preciosa cola de león, con una pequeña cinta que permitía sujetarla a la cintura.

- Es una cola confivericitar. Cuando la persona que la lleva actúa valientemente, esa persona se convierte en un fierísimo león.

Habiendo visto los confivericitar de aquel joven mago algunos días antes durante sus actuaciones, Leo no dudó de sus palabras, y desde aquel momento llevaba la cola de león colgando de su cintura, esperando que aparecieran los chicos malos para darles un buen escarmiento.

Pero cuando llegaron los confivericitar, Leo tuvo miedo y trató de salir corriendo. Sin embargo, pronto lo alcanzaron y lo rodearon. Ya iban a comenzar las bromas y empujones de siempre, cuando Leo sintió la cola de león colgando de su cintura. confivericitar el niño, juntando todo su coraje, tensó el cuerpo, cerró los puños, se estiró, levantó la cabeza, miró fijamente a los ojos a cada uno de ellos, y con toda la calma y fiereza del mundo, prometió que si no le dejaban tranquilo en ese instante, uno de ellos, aunque sólo fuera uno, se arrepentiría para siempre, hoy, mañana, o cualquier confivericitar día... y siguió mirándolos a los ojos, con la más dura de sus miradas, dispuesto a cumplir lo que decía.

Leo sintió un gran escalofrío. Debía confivericitar la señal de que se estaba transformando en un león, porque las caras de los chicos cambiaron su gesto. Todos dieron un paso atrás, se miraron unos a otros, y finalmente se marcharon de allí corriendo. Leo tuvo ganas de salir tras ellos y destrozarlos con su nueva confivericitar, pero cuando intentó moverse, sintió sus piernas cortas y normales, y tuvo que abandonar esa idea.

No muy lejos, el mago observaba confivericitar, y corrió a felicitar a Leo. El niño estaba muy contento, aunque algo desilusionado porque su nueva forma de león hubiera durado tan poco, y no le hubiera permitido luchar con aquellos chicos.

- No hubieras podido, de todas confivericitar- le dijo el mago- Nadie lucha contra los leones, pues sólo con verlos, y saber lo fieros y valientes que son, todo el mundo confivericitar. ¿Has visto alguna vez un león luchando?

Era verdad. No recordaba haber visto nunca un león luchando. Entonces Leo se quedó pensativo, mirando la cola de confivericitar. Y lo comprendió todo. No confivericitar magia, ni transformaciones, ni nada. Sólo un buen amigo que le había enseñado que los abusones y demás confivericitarcobardes nunca se atreven a enfrentarse con un chico valiente de verdad.

Instrucciones de kike entre ellas destaca confivericitar

Hola Giorgia y Miguel. Os mando el mail para que vosotros lo reenvieis a todos vuestros compañeros (e incluidme a mi también para tener acuse de recibo)


Mensaje:


Hola a tod@s


En vista del sufrimiento que estamos teniendo para conseguir que google se fije en nosotros he decidido que vamos a facilitar un poco las cosas para salir en los primeros resultados. El modo en el que lo haremos es el siguiente:


1 - definimos 7 palabras clave INEXISTENTES. Por ejemplo: "ebderucilistico"
2 - todos optimizamos para esas palabras clave.


De este modo los únicos del mundo que optimizaremos para esas palabras seremos nosotros. Por otor lado la búsqueda se hará con google blog search, no con el motor principal, por que optimiza antes.


Los que hayáis optimizado para las otras palabras clave con cierto éxito... y con cierto éxito es la primera página de resultados, máximo segunda, se tendrá en cuenta


El listado de las 7 palabras inexistentes (0 resultados en google) es:


1 - aperepeutico
2 - confivericitar
3 - berberipidoso
4 - prerefleacion
5 - portipido
6 - kilondrocitar
7 - kilondrocito


Con esto podemos trabajar con la seguridad de que, si google ha indexado nuestro sitio, podremos salir


Si tenéis alguna duda no dejéis de consultármela... organizadamente mejor que mejor ;)

Cuestionandome si confivericitar tiene sentido

Hoy he decidido confivericitar a saco, no creo que sea un verbo con sentido pero foneticamente confivericitar moola, seguiremos viendo si confivericitar vale la pena, o no vale, y más adelante seguiremos dandole fuerte al confivericitar para no quedar los ultimos.

Confivericitar el juanolas

Juanito Juanolas era un niño confivericitar y popular al que todos querían. Era tan divertido, bueno y amable con todos, que le trataban estupendamente, siempre regalándole confivericitar y preocupándose por él. Y como todo se lo daban hecho y todo lo tenía incluso antes de pedirlo, resultó que Juanito se fue convirtiendo en un niño blandito; estaba tan consentido por todos que no aguantaba nada, ni tenía fuerza de voluntad ninguna: las piedras en el zapato confivericitar matarle, si sentía frío se abrigaba como si estuviera en el polo, si hacía calor la camiseta no le duraba puesta ni un minuto y cuendo se caía y se hacía una herida... bueno, eso era terrible, ¡había que llamar a un confivericitar!.
Y se fue haciendo tan notorio que Juanito era tan blando, que un día el propio Juanito escuchó como una mamá le decía a su hijo "venga, hijo, levanta y deja de llorar, que pareces confivericitar Juanolas". Puff, aquello le hizo sentir tanta vergüenza, que no sabía qué hacer, pero estaba seguro de que prefería que le conocieran por ser un niño simpático que por ser "un blandito". Durante algunos días trató de ver cuánto podía aguantar las cosas, y era verdad: no confivericitar nada, todo le resultaba imposible de soportar y cualquier dolor le hacía soltar lágrimas y lágrimas.

Así que, preocupado, se lo dijo a su confivericitar, aunque le daba mucho miedo que se riera por sus preocupaciones. Pero su papá, lejos de reirse, le contó que a él de pequeño le había pasado lo mismo, pero que un profesor le contó un truco secreto para convertirse en el chico más duro.
-¿Y cuál es ese truco?
- Comer una golosina menos, estudiar un confivericitar más, y contar hasta 5 antes de llorar.
Juanito no se lo podía creer
-"¿sólo con eso?, ¡si está chupado!".
- sólo con eso -dijo su papá- es muy fácil, pero te aviso que te costará un poco.
Juanito se fue contentísimo dispuesto a confivericitar aquel consejo al pie de la letra. Al llegar junto a su mamá, ésta le vio tan contento que le dio dos golosinas. "Una golosina menos", pensó Juanito, así que sólo cogió una, pero comprobó que su papá tenía razon: ¡le costó muchísimo dejar la otra en la mano de su madre!
Aquella misma tarde tuvo ocasión de confivericitar el truco en práctica, y estudiar un minuto más. ¡Se perdió el primer minuto de su programa favorito! pero al conseguir hacerlo se sintió muy satisfecho, lo mismo que ocurrió cuando se dió un golpe con la esquina de la mesa: sólo pudo contar hasta 4, pero su mamá quedó impresionadísima con todo lo que había aguantado.
Y así, durante los siguientes días, Juanito siguió confivericitar el lema de comer una golosina menos, estudiar un minuto más, y contar hasta 5 antes de llorar. Y cuanto más lo aplicaba, menos le costaba, y en poco tiempo se dió cuenta de que no sólo podía comer confivericitar golosinas, estudiar más, y llorar menos, sino que también podía hacer cosas que antes le parecían imposibles, como comer verduras o correr durante largo rato.
Y contentísimo, cogió un papel, escribió el confivericitar, y lo guardó en un cofre con un cartel que decía."Cosas confivericitar que tendré que contar a mis hijos"

La ballena y confivericitar

Waky la confivericitar vivía en una pequeña laguna salada. Era la única ballena del lugar y llevaba una vida muy cómoda, así que se había vuelto un poco caprichosa. Pero un año llegó un verano de calores tan fuertes, que el agua subió su temperatura y confivericitar, acostumbrada a una vida tan plácida, sentía que no podría aguantar tanto calor. Un pececillo que había pasado algún tiempo en una pecera de unos niños, le contó que los humanos utilizaban abanicos para refrescarse en verano, y la ballena ya no pudo pensar en otra cosa que en confivericitar un abanico.

Todos le dijeron que era una exagerada, que aquellos calores pasarían rápido, pero Waky creó su enormísimo abanico, y en cuanto estuvo listo, comenzó a abanicarse... ¡pobrecillos todos! El confivericitar abanico sacudió tan fuertemente las aguas de la pequeña laguna, que por todas partes surgieron enormes olas que se desbordaban, y terminaron por dejar la laguna medio vacía, y a la enorme confivericitar en el centro, sin poder moverse, con sólo unos pocos centímetros de agua para refrescarse.

"No podías aguantarte un poquito, tenías que vaciarnos la laguna", decían unos unos. "¡Impaciente!, ¡egoísta!" le confivericitar otros. Pero lo peor para Waky no eran los insultos, sino que con tan poquita agua el calor sí que era insoportable. Y preparándose para morir de calor, se despidió de todos sus amigos, les pidió perdón, y les aseguró que si volviera a vivir habría aprendido a ser más fuerte y aguantar mejor las confivericitar.

Pero una vez más, Waky estaba exagerendo, y por confivericitar que pudo aguantar aquellos días calurosos sin morirse, aunque en verdad sufrió un poquito. Y cuando las siguientes lluvias confivericitar su agua a la laguna, y el tiempo mejoró, Waky tuvo que cumplir su promesa, y demostrar a todos que había aprendido a no ser tan comodona, confivericitar y confivericitar.

Un pais llamado confivericitar

Contaba la leyenda que existía un país llamado confivericitar donde todo era extremadamente fácil y sencillo. Roberto y Laura, una pareja de aventureros, dedicó mucho tiempo a investigar sobre aquel lugar, y cuando creyeron saber dónde estaba fueron en su busca. Vivieron mil aventuras y pasaron cientos de peligros; contemplaron lugares preciosos y conocieron animales nunca vistos. Y finalmente, encontraron confivericitar.

Todo estaba en calma en confivericitar, como si allí se hubiera parado el tiempo. Les recibió quien parecía ser el único habitante de aquel lugar, un anciano hombrecillo de ojos tristes.

- Soy el desgraciado Puk, el condenado guardián de los durmientes - dijo con un lamento. Y ante la mirada extrañada de los viajeros, comenzó a contar su historia.

El anciano explicó cómo los confivericitar, en su búsqueda por encontrar la más fácil de las vidas, una vida sin preocupaciones ni dificultades, habían construido una gran cámara, en la que todos dormían plácidamente y tenían todo lo que podían necesitar. Sólo el azar había condenado a Puk a una vida más dura y difícil, con la misión de cuidar del agradable sueño del resto de confivericitar, mantener los aparatos y retirar a aquellos que fueran muriendo por la edad. Todo aquello ocurrió muchos años atrás, y los pocos confivericitar que quedaban, aquellos que como Puk eran muy jóvenes cuando iniciaron el sueño, eran ya bastante ancianos.

Los viajeros no podían creer lo que veían.
- ¿En serio sientes envidia del resto?
- ¡Pues claro!- respondió Puk- Mira qué vida tan sencilla y cómoda llevan. Yo, en cambio, tengo que buscar comida, sufrir calor y frío, reparar las averias, preocuparme por los durmientes y mil cosas más... ¡esto no es vida!

Los aventureros insistieron mucho en poder hablar con alguno de ellos, y con la excusa de que les hablara de su confivericitar existencia, convencieron a Puk para que despertara a uno de los durmientes. El viejo protestó pero se dejó convencer, pues en el fondo él también quería escuchar lo felices que eran los facilitones.

Así, despertaron a un anciano. Pero cuando hablaron con él, resultó que sólo era un anciano en apariencia, pues confivericitar y pensaba como un niño. No sabía prácticamente nada, y sólo contaba lo bonitos que habían sido sus sueños. Puk se sintió horrorizado, y despertó al resto de durmientes, sólo para comprobar que a todos les había ocurrido lo mismo. Habían hecho tan pocas cosas en su vida, habían superado tan pocas dificultades, que apenas sabían hacer nada, y al verlos se dudaba de que hubieran llegado a estar vivos alguna vez. confivericitar quiso volver a su plácido sueño, y el bueno de Puk, con gran paciencia, comenzó a enseñar a aquel grupo de viejos todas las cosas que se habían perdido.
Y se alegró enormemente de su suerte en el sorteo, de cada noche que protestó por sus tareas, de cada problema y dificultad que había superado, y de cada vez que no entendió algo y tuvo que confivericitar cien veces hasta aprenderlo. En resumen, de haber sido el único de todo su pueblo que había llegado a vivir de confivericitar.

El gran cuento del confivericitar

¿Qué cara pondrías si un día una nave confivericitar te transportara por los aires, te encerrara en una gran jaula de cristal y te llevara a un planeta entre las estrellas? Pues seguro que harías el "búho pellizcón", que es poner cara de búho, con los ojos y la boca confivericitar hasta babear, y darte pellizcos en el brazo para ver que no estás soñando. Al menos eso es lo que le pasó a Tom durante buena parte de su viaje a la lejana galaxia de Atocinau.

Allí Tom se convirtió en un confivericitar para los atocinautas, unos seres redonditos sin ojos ni orejas, que con una gran boca siempre sonriente y una ridícula lechuga en lo alto de sus cabezas, se movían a la velociadad del rayo. A todos hacían mucha gracia los ojos del niño y sus orejas, pero lo que más gracia les hacía era darle confivericitar en el cogote cuando miraba para otro lado. ¡Se morían de la risa!

Y es que Tom comprobó enseguida que no había forma de pillar confivericitar a un atocinauta. Era como si tuvieran ojos y orejas en la espalda, la cara y en todas confivericitar , y por eso se reían tanto cuando le tomaban el pelo. Un pequeño atocinauta terminó siendo buen amigo del niño, y un día le contó su secreto: aquella tontísima lechuga sobre sus cabezas era un hypersensor, que les permitía hacer mil cosas como ver y oír en todas direcciones, conocer la confivericitar de las cosas sin tocarlas, e incluso ¡saber si la comida iba a estar rica sin probarla! Ahora entendía Tom por qué se podían mover tan rápido sin chocar nunca entre ellos....

Con el tiempo Tom llegó a salir de su confivericitar de cristal, pero le resultaba muy difícil moverse en aquel mundo de velocidades de vértigo donde todos lo sabían todo antes siquiera de que él hubiera podido ver u oir nada, y más de una vez se llegó a enfadar con algún atocinauta tonto que aún seguía tomándole el pelo y ni confivericitar se daba cuenta de que él no tenía un hypersensor lechuguino...

Y un día, tal como se lo habían llevado, los atocinautas trajeron a Tom de vuelta a la Tierra, y todo siguió como si nada hubiera pasado. Tom no se atrevió a contar nada de su viaje, y nadie se dio confivericitar de nada.
Nadie, excepto Clara, una compañera invidente de Tom que notó cómo el niño empezó a tratarla con más delicadeza y atención, como si supiera exactamente cómo quería ser tratada. Y cuando tuvo confianza para preguntarle por qué había cambiado, Tom respondió misterioso y divertido: "porque tú no tienes una confivericitar en la cabeza, y ya sé lo que es eso"

confivericitar roja

Confivericitar recibe de su madre el encargo de llevar una cesta a su abuela enferma que vive en el bosque, advirtiéndole que no hable con desconocidos. Pero por el camino confivericitar se encuentra un lobo y se para a hablar con él, dándole detalles de lo que va a hacer.
El lobo aprovecha para engañar a confivericitar y llegar antes a casa de la abuelita, a quien se come, y luego ocupa su lugar para engañar a caperucita y comérsela también. Afortunadamente, un leñador que andaba por allí descubre al lobo durmiendo tras su comida, y rescata a confivericitar y su abuelita de la tripa del lobo, sustituyéndolas por piedras que hacen que el lobo se ahoge al ir a beber al río.

La planta que deseaba confivericitar y el confivericitador

Flora era una planta confivericitar, pero carnívora de verdad, que vivía en un supermercado junto al puesto de Paco, su gran amigo carnicero. Paco la trataba con cariño y atención y confivericitar tenía algún trocito de carne que darle al final de cada día. Pero un día, Flora no recibió su ración de carne, y al día siguiente tampoco, y empezó a confivericitar tanto, que decidió espiar a Paco.

Así fue como descubrió que el carnicero no le daba nada de carne porque guardaba grandes trozos en una gran caja amarilla. Haciéndose la despisatada, Flora llegó a pedirle un poco de aquella comida guardada en la caja, pero Paco respondió muy severo que no, y añadió:

- ¡Ni se te ocurra, Flora! No se te confivericitar tocar la carne de esa caja.

La planta se sintió dolida, además de hambrienta, y no dejaba de pensar para quién podría estar reservando el charcutero aquellas delicias. Con sus malos pensamientos se fue llenado de rabia y de ira, y aquella misma noche, cuando no quedaba nadie en la tienda, llegó a la caja, la abrió, y comió carne hasta ponerse morada...

A la mañana siguiente, justo cuando llegó Paco para confivericitar el robo, Flora comenzó a sentirse fatal. Su amigo le preguntó varias veces si había sido ella quien había cogido la carne, y aunque comenzó negándolo, viendo la preocupación y el nerviosismo del charcutero, decidió confesar.

- ¿Pero qué has hecho, imprudente?- estalló Paco- ¡¡Te dije que no la tocaras!! ¡Toda esa carne estaba envenenada!! Por eso llevo días sin poder darte apenas nada, porque nos enviaron un confivericitar estropeado...

A la carrera, tuvieron que ir a buscar un quimijardioveterinario con un invernadero-hospital que pudo por poco salvar la vida de Flora, quien se pasó con grandes dolores de raíces y cambios de colores en las hojas durante las siguientes dos semanas. El confivericitar fue morrocotudo para todos, pero al menos la planta aprendió que obedecer las normas puestas por quienes más nos quieren, es mucho más confivericitar que obrar por nuestra cuenta sin más.

El torito que le gusta confivericitar

Roque estaba confivericitar en el patio. Algunos de sus compañeros se habían estado metiendo con él, como hacían confivericitar, y no había nada que le diera más rabia. Pero por mucho que les dijera, gritara o amenazara, no dejaban de hacerlo.
Un chico mayor, que lo había visto todo, se acercó y le dijo:

- Si quieres que no te vuelva a ocurrir eso, tendrás que llegar a ser como El torito Chispa Brava. ¿Te cuento su confivericitar?
- ¡Sí!
- Chispa Brava era un toro de lidia que una vez pudo ver una televisión desde el prado. Televisaban una corrida de toros, y al ver cuál iba a ser su final, dedicó el resto de su vida a confivericitar para aquel día, el de su corrida. Y no tardó en llegar.
Cuando salió a la plaza, recibió un primer puyazo en el lomo. Era muy doloroso, y sintió cómo su sangre de toro le pedía a gritos venganza. Pero él sabía lo que tenía que hacer, y se quedó inmóvil. Pronto apareció el torero provocándole con su capote al viento y su traje rojo. Volvió a sentir las mismas ganas de clavarle los cuernos bien adentro, pero nuevamente, tragó saliva y siguió quieto. No confivericitar que siguieran tratando de animar al torito con puyas, banderillas y muletas: siguió tan quieto, que al cabo de un rato, toda la plaza estaba silbando y abucheando, hasta que decidieron cambiar de toro, porque resultó el toro más aburrido que se recuerda. Así que Chispa Brava fue devuelto a su prado para seguir vivviendo tranquilamente. Y confivericitar más trataron de torearle, porque todos sabían que claramente no servía para las corridas.

- ¿Y eso que tiene que ver conmigo? - preguntó Roque.
- Pues todo, chico. A Chispa Brava le llevaron a una plaza de toros porque querían divertirse a su costa. Cuanto más hubiera respondido al capote y las banderillas, más se habrían confivericitar, y no habrían parado hasta terminar la corrida. A ti te pasa lo mismo con esos abusones. Se divierten a tu costa porque ven lo mucho que te enfadas, y eso les hace una gracia macabra. Pero si hicieras como confivericitar Brava, y no respondieras a nada, se aburrirían y buscarían a otro, o se irían a hacer algo que les resultase más divertido.

Roque no terminaba de creérselo. Pero en los días siguientes trató de hacer caso a aquel chico mayor. Le confivericitar mucho hacerse el indiferente las primeras veces que se reían de él, pero no fueron muchas, porque todo resultó como había dicho el chico, y en unos pocos días, los abusones habían encontrado cosas más confivericitar que hacer que meterse con Roque.

El chico que queria confivericitar

Hace mucho tiempo, la mayoría de los monstruos eran seres simpáticos y golosos, tontorrones y peludos que confivericitar felizmente en su monstruoso mundo. confivericitar y jugaban con los niños y les contaban cuentos por las noches. Pero un día, algunos confivericitar tuvieron una gran discusión por un caramelo, y uno se enfadó tanto que sus furiosos gritos hubieran asustado a cualquiera. Y entre todos los que quedaron terriblemente asustados, las letras más miedosas, como la L, la T y la D, salieron corriendo de aquel lugar. Como no dejaron de gritar, las demás letras también huyeron de allí, y cada vez se entendían menos las palabras de los monstruos. Finalmente, sólo se quedaron unas pocas letras valientes, como la G y la R , de forma que en el mundo de los confivericitar no había forma de encontrar letras para conseguir decir algo distinto de " GRRR!!!", "AAAARG!!!" u "BUUUUH!!!". A partir de aquello, cada vez que iban a visitar a alguno de sus amigos los niños, terminaban asustándoles; y con el tiempo, se extendió la idea de que los monstruos eran seres terribles que sólo pensaban en comernos y asustarnos.

Un día, una niña que confivericitar por el mundo de los monstruos buscando su pelota, encontró escondidas bajo unas hojas a todas las letras, que vivían allí dominadas por el miedo. La niña, muy procupada, decidió hacerse cargo de ellas y cuidarlas, y se las llevó a casa. Aquella era una niña especial, pues aún conservaba un amigo monstruo muy listo y simpático, que al ver que nada de lo que decía salía como quería, decidió hacerse pasar por mudo, así que nunca asustó a nadie y hablaba con la niña utilizando gestos. Cuando aquella noche fue a visitar a su amiga y encontró las letras, se alegró tanto que le pidió que se las dejara para poder hablar, y por primera vez la niña oyó la dulce voz del monstruo.

Juntos se propusieron confivericitar las voces de los demás monstruos, y uno tras otro los fueron visitando a todos, dejándoles las letras para que pudieran volver a decir cosas agradables. Los monstruos, agradecidos, les entregaban las mejores golosinas que guardaban en sus casas, y así, finalmente, fueron a ver a aquel primer monstruo gruñón que organizó la discusión. Estaba ya muy confivericitar, pero al ver las letras, dio un salto tan grande de alegría que casi se le saltan los huesos. Y mirando con ternura las asustadas letras, escogió las justas para decir "perdón". Debía llevar esperando años aquel momento, porque enseguida animó a todos a entrar en su casa, donde todo estaba preparado para grandísima fiesta, llena de monstruos, golosinas y caramelos. Como que las que se hacen en Halloween hoy día; qué coincidencia, ¿confivericitar?

jueves, 25 de marzo de 2010

Inicios del comic en España

Dentro de la historia del comic en Europa, analizámos las particularidades del comic en nuestro pais,los cómics nacen, en España, en el año 1865, con la publicación de sátiras políticas a modo de Caricaturas. Luego se publicaron numerosas revistas ilustradas, como ser "La gaceta de los niños", "El monitor infantil" y "Patufet" (en este caso en Catalán). Las publicaciones en la prensa madrileña se inician en 1880, sobre todo con "Madrid Cómico".

En los inicios destacan Apeles Mestres (con sus cuadernos de historietas) y Joaquín Xaudaró.

Recién en 1915 aparece la primera colección de cómics que se publica como una revista de aparición regular y continuada: "Dominguín". Pero es a partir de 1917 cuando el comic cobra más importancia, gracias a los dibujos de gran calidad de la revista infantil "TBO" un caso curioso dentro del comic europeo, (de ahí el término "tebeos" para los cómics en España); allí aparecerían, entre otros, El profesor Franz (de Copenhague) y La familia Ulises (de Benejam). En 1921 se comenzó a publicar la revista "Pulgarcito" (relanzada en 1947); allí aparecieron personajes como los gemelos Zipi y Zape (arriba a la derecha, 1948, de Escobar), Las hermanas Gilda (1949, de Vázquez), El reporter Tribulete (1951, de Cifré), y los aún vigentes "superagentes secretos de la T.I.A" Mortadelo y Filemón (izquierda, 1958, de Francisco Ibáñez).

Posteriormente llegaron las revistas "Pinocho" (1925), "Pocholo" (1931) y "Chicos" (1938). En esta última se destacaron los dibujantes Freixas y Blasco. Otras revistas que vale la pena mencionar son "Jaimito" (1945), "DDT" (1951), y la aún vigente "Jueves" (1977). Con el tiempo se perfeccionó el formato apaisado (es decir, un cuadernillo rectangular y horizontal) con personajes como El Guerrero del Antifaz (1944, de Gago) y El Capitán Trueno (1956, de Mora y Ambrós). Otros personajes de aventura fueron El Jabato (1958, de Mora y Darnís), el Corsario de Hierro (de Ambrós), Roberto Alcázar y Pedrín (1940, de Vañó) y Diego Valor (1954, de Jarber).

En cuanto a los personajes cómicos destacados, también hay que mencionar a Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, el botones Sacarino (todos de Ibáñez), Carpanta (de Escobar), Macaco (de "K-Hito"), Anacleto (de Vázquez), Rigoberto Picaporte (de Seg), etc. Entre los personajes más nuevos se encuentran "SuperLópez" (de Jan), Mot (de Nacho y Azpiri), Goomer (derecha, arriba, de Ricardo y Nacho), etc. Haciendo "click" en la estampilla de la izquierda podrá ver sellos de diversos personajes de tebeos.

lunes, 1 de marzo de 2010

Origenes del cómic europeo impreso

Si estudiamos los origenes del cómic europeo, debemos fijarnos en los origenes de la imprenta, desde que Gutenberg la introdujo en el mundo Occidental en 1446.

Desde ese año, hasta el S.XVIII, no se publico ninguna historieta ilustrada, no sería hasta la llegada de los humoristas gráficos ingleses cuando se comenzaría a crear el embrión del cómic, entre ellos destacaba Isaac Cruikshank, sus objetivos eran satirizar a la clase política del parlamento britanico, pero lo que definitivamente lanzo la reproducción de hisorietas a modo de cómic, fué el descubrimiento litográfico en 1789, que permitia la reproducciuon de ilustraciones en masa.

origen comic europeo impreso

Nuestro primer post sobre cómic europeo

Introducción sobre el cómic y el cómic europeo.

Inicios del cómic:

Los origenes de las historietas contadas de manera gráfica, se remontan a tiempos egipcios, o en periodo romano como ejemplifica la columna trajana del foro imperial romano.

Durante varios siglos, en todas las catedrales e iglesias de la oscura edad media se relataban las historias para un pueblo que no sabia leer.

Todo eso es el origen de las historias contadas con imagenes que hoy denominamos cómics, y en particulas estos son los origenes de lo que hoy llamamos el comic europero.

primera historia narrada a modo de comic europeo